En el margen literario

Un proyecto literario de escritura y de docencia.

Café dominical del 04/01

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Estrenamos el año como quien estrena zapatillas, convencidos de que con tal hecho se produce un cambio, un punto de inflexión. Nos gusta embaucar nuestra mente con nuevos propósitos: cuánto más andaremos con ellas, por qué sitios nuevos las llevaremos, con qué barro especial se ensuciarán… Estamos todo obligados a proponernos hacer algo más con nuestra vida y, como fantasear es gratis, nos proponemos una versión inalcanzable de nosotros mismos. Lo curioso de todas estas proyecciones compartidas es que, además de irreales, ¿hasta qué punto son deseables? Las zapatillas, al igual que el año, no cambian el cuerpo que las porta.

Natalia Ginzburg, en «Mi oficio» reflexiona sobre su condición de escritora y habla de cómo tan solo en ese ámbito de la vida se siente cómoda y realizada. No entiende cómo la gente puede con soltura hacer tantas cosas: estudiar una lengua extranjera, aprender historia, o geografía, o taquigrafía, hablar en público, o a hacer punto, o viajar… Ginzburg afirma que sufre y se pregunta continuamente cómo hacen los otros estas mismas cosas: me parece siempre que debe haber una forma buena de hacer estas mismas cosas que los demás conocen y es desconocida para mí. Y me parece que soy sorda y ciega, y siento como una náusea en el fondo de mí.

En ese mismo texto la autora cuenta su trayectoria como escritora y las adversidades y obstáculos que se le plantearon para seguir escribiendo: los saltos que uno tiene que superar para desarrollarse como escritor si quiere seguir haciéndolo, la falta de inspiración, la maternidad… Ginzburg nunca planteó superarse, ni conseguir objetivos ambiciosos, bastante del revés se le puede poner a uno la vida como para encima plantearse metas.

Quizá lo más sensato sea aspirar a seguir siendo los mismos: no mejores, no más completos, no más interesantes, sino fieles a ese único lugar —a menudo estrecho— en el que uno sabe estar sin impostar nada. Aceptar que no todo es posible, que no todo es deseable y que la vida, más que un catálogo de propósitos, es una forma concreta de permanecer cuando se nos acaban las promesas.

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Autor: (Literatura) en el margen

Escritor. Profesor. Doctor.

Me encantaría leerte