En el margen literario

Un proyecto literario de escritura y de docencia.

Nota al margen del aula #6

3 comentarios

Ahora mismo tengo pendiente una pila de trabajos por corregir, otra de exámenes; tengo que diseñar los exámenes de un grupo, los trabajos que van a realizar los otros, las rúbricas con las que los voy a evaluar, las actividades que van a hacer entre una cosa y otra, los documentos burocráticos que tengo que rellenar para justificarlo todo, la burocracia de las actividades extraescolares que quiero hacer… mejor paro.

Con el dichoso enfoque competencial ha cambiado algo en el sistema educativo, y para los que casi empezamos a rodar con él es raro el que no anda desbordado de trabajo. Que los alumnos muestren sus «competencias» y no sus «conocimientos» se traduce básicamente en una cosa: que el trabajo recaiga sobre todo en el profesor y no en el alumno.

Los pilares sobre los que se sostiene este enfoque, lejos de contrarrestar, agravan el problema. Pensemos, por ejemplo, en las tecnologías: son un páramo en el que hay que edificar constantemente. No solo porque son plataformas que necesitan de nuestra mano de obra para estar constantemente metiendo información y retocándola, es que encima se están renovando constantemente; cada cinco años —y muy probablemente esté exagerando— las plataformas con las que diseñábamos actividades se quedan obsoletas —¿os acordáis de Kahoot?—.

Buena prueba de todo esto que digo también está en los libros de texto: cada vez son más delgados y cada vez tienen más dibujos y colores por todas partes. Por no hablar de aquellos que pertenecen a editoriales que te están constantemente recomendado sus propios libros: hay libros de Lengua que parecen catálogos de literatura juvenil. Tengo que estar constantemente buscando teoría para complementar. Tengo que estar constantemente buscando actividades con las que reforzar y ampliar. Tengo que estar constantemente haciendo fotocopias y material de todo tipo.

Pero no venía yo a quejarme, sino, todo lo contrario, a dejar por escrito el mejor consejo que me han dado últimamente y que provenía de alguien que sabe bastante más que yo de esto: «deja que los chicos hagan». Esas palabras fueron como un soplo de aire fresco que me devolvió el aliento. Desde que las escuché, trato de girar un poco la rueda, de simplificar todo el proceso, de volver a mirar hacia la adquisición de sus conocimientos, centrarme en que ellos formen parte desde el inicio de los procesos, en que se acostumbren a escribir más y a prestar atención a lo que hacen, en trabajar con más pausa y calma y en que trabajemos los dos por igual.


Descubre más desde En el margen literario

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Avatar de Desconocido

Autor: (Literatura) en el margen

Escritor. Profesor. Doctor.

3 pensamientos en “Nota al margen del aula #6

  1. Avatar de Una mirada...

    La sugerencia (o el consejo, vaya) que te dio esa persona a quien, al parecer, admiras es tan simple, tan sencilla de aplicar que, por fuerza, ha de ser efectiva. Digo yo que algún estímulo tendrá para los educandos sentirse, no solo protagonistas sino forjadores de su propio aprendizaje.

    Salud.

    Le gusta a 3 personas

    • Avatar de (Literatura) en el margen

      Siempre son protagonistas. Pero hay formas y formas. En estos tiempos que corren parece que si no estás constantemente dando clase y dinamizando no haces nada. Si actúas dándoles margen y sesiones para que ellos trabajen corres el peligro de que buena parte de ellos no hagan absolutamente nada. Es una tarea pendiente que tengo que aprender como docente, que si no hacen es su culpa, de ahí el consejo. Muchas gracias por tu lectura atenta y tu comentario. Nos leemos. Abrazo.

      Le gusta a 3 personas

  2. Avatar de dovalpage

    Totalmente de acuerdo con el consejo que te dieron. Los chicos saben más de lo que nosotros los docentes nos imaginamos. Y al parecer cada generación tiene su propia forma de aprender. De las rúbricas tengo algo que contar: la primera vez que las añadí me parecieron una pérdida monumental de tiempo, pero a poco me di cuenta de que, cuando un estudiante venía a reclamar por puntos de menos, la bendita rúbica venía en mi ayuda….

    Le gusta a 3 personas

Me encantaría leerte

Descubre más desde En el margen literario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo