En el margen literario

Un proyecto literario de escritura y de docencia.


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Pronto #Microrrelato

—Solo me deja llevarlo un rato.
—¿Por qué?
—Porque dice que es muy caro y que lo voy a perder, pero que algún día será mío.
—¿Cuándo?
—Dice que cuando muera.
—¿Y dónde está ahora?
—No lo sé. Hoy no volvió para comer. —Una ambulancia dobló la esquina sin sirena. Las farolas acababan de encenderse.— Ya es tarde, anochece, deberíamos irnos.
—¿Y tú sabes leer la hora? Yo sí sé.
—¿Me la dices?
—No es esa hora, está adelantado.
—Siempre llega pronto a los sitios.
—Entonces tendrás tu reloj pronto.


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A casa vuelve, otra vez

Un microrrelato navideño:

Por si una noche decide devolvernos lo que se llevó, cierro bajo llave y dejo preparados el mortero y el cuchillo, para que no suceda lo que ocurrió la última vez. Entonces entró sin avisar: cajones abiertos, cosas por el suelo, la cartera vacía, la nevera arrasada y mi hija pequeña llorando desconsolada. No dejó nada en su sitio. Aprendí. Ahora lo espero más organizado, con la encimera despejada y todo lo que corta y machaca a mano para prepararle pollo relleno. Esta vez no me importa que vuelva a llevárselo todo. Viene de la universidad para Navidad y siempre llega con hambre.


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Ayuno intermitente

Supongo que algunos hábitos se heredan sin querer y sin remedio. Por eso mi padre besaba el pan cada mañana, en silencio. Lo habría aprendido por el suyo, que huyó dejando una casa cerrada, una mesa puesta y una hogaza enfriándose sola. Yo beso, en lugar de este pan de cartón, las mañanas en ayunas, con las ventanas abiertas, para que se oree este falso hogar y entre aquel mismo silencio, sin saber ya si lo busco para sobrevivir o para aprender a huir cuando llegue ese día que se parece a todos los días.

#Microrrelato


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Delito de autor

El policía se detuvo frente a él y, con un gesto, le pide que baje la ventanilla.

—¿Es consciente de las infracciones que acaba de cometer? —enumeró— Exceso de velocidad, conducción temeraria, poner en peligro a los viandantes… 

Lo miró unos segundos. 

—Sí, soy escritor —dijo.

Bájese del coche, está usted detenido.

El agente echó mano de su arma reglamentaria tan rápido como pudo, pero no fue lo suficientemente rápido…

#Microrrelato


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El reconocimiento

No los puedo dejar tirados si quiero que el fuego brille en la noche, y menos en la más importante del año, la Sagrada Caza. De ella depende el futuro de la tribu.
Ahí fuera el mal acecha: los otros, las bestias. Sé que si enciendo el fuego en lo alto de la colina podré ayudarlos.
Cuando acerco la antorcha comprendo que no temo a las bestias, sino a lo que verán en mis ojos cuando me reconozcan.