Ya está aquí otra vez la corriente de aire. Al principio fue una brisa leve que abría la ventana y me provocaba estornudos, pero cada vez volvió con más fuerza, hasta enfermarme. Me asusté la primera vez que arrancó las macetas del balcón y me dejó una tos persistente. Entendí de qué iba el día que mi padre salió volando y a mí me dejó el cuerpo magullado. La última vez se llevó la casa y casi no lo cuento. Ahora no sé a por qué viene este tornado. Supongo que a por mi nombre que está en el buzón.

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3 de febrero de 2026 en 19:26
O a por tus pensamientos… Me encanta, me lo llevo para mi clase de español
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3 de febrero de 2026 en 21:13
Muchas gracias, como siempre, por tu lectura y por tus amabilísimas palabras. Abrazo de vuelta.
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3 de febrero de 2026 en 20:47
El fondo me ha recordado a Burgess Meredith buscando sus gafas en ese apocalíptico episodio de la Dimensión Desconocida en que ahora tiene todo el tiempo para leer sin tanto ruido de la humanidad pero, alas!, sin sus gafas
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3 de febrero de 2026 en 21:12
Desconocía la referencia pero me interesa. Me la anoto. Muchas gracias 😊
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3 de febrero de 2026 en 23:43
Una prosa breve y pulcra. Me ha encantado.
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4 de febrero de 2026 en 21:08
Muchas gracias por tu lectura y por el comentario. Así da gusto escribir. Abrazo.
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4 de febrero de 2026 en 13:24
y, a ese tornado que se lo lleva todo, lo llamamos vida.
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4 de febrero de 2026 en 21:03
Muchas gracias por la lectura.
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7 de febrero de 2026 en 01:33
No hay Buenos Aires, digan lo que digan desde el otro lado del charco. Arrasa, y las cartas del banco serán testigo.
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