En el margen literario

Un proyecto literario de escritura y de docencia.

Nota al margen del aula #8

11 comentarios

Estamos ya casi en el ecuador de la evaluación y se acumulan las correcciones. Tengo que confesar que una de las cosas que menos me gusta de esta profesión es corregir. Es una labor muy dura, muy tediosa, muy monótona. Hay semanas en las que estamos más de diez horas semanales (y más de veinte también cuando se acerca la evaluación) enfrentándonos a tomos de papeles como diásporas con la única defensa de un bolígrafo rojo.

Leemos y releemos lo mismo diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta veces: coloquialismos por aquí, explicaciones obtusas por allá, gazapos de toda índole, letras ilegibles que hay que descifrar releyendo una y otra vez, ahora explicaciones parcas, luego circunloquios que no dicen nada. Un texto sin mil tildes que contar para ponderar; otro al que le sobran otras mil y hay que volver a contar. Este ha obtenido con un examen similar tres décimas de más; voy a volver a este a ver si le he puesto tres centésimas de menos.

Jugamos a hacer alquimia, inventamos un sinfín de normas en aras de una supuesta objetividad totalmente ficticia (y, aun así, no deja de ser una de las mejores herramientas: el examen escrito) y nos convertimos en empacadoras que tragan cantidades ingentes de papel y las vomitan bien ordenadas, evaluadas y calibradas para decidir quién se merece tener un mejor futuro. Ser corrector, para mí, es sinónimo de rozar la locura, y siempre temo cuando llega la época de encerrarse: veo el bolígrafo rojo y me entran los siete males.

En medio de esa saturación, sé que ahí también se juega algo importante: leer con atención lo que otro ha intentado decir. Corregir no es solo contar errores, sino enfrentarse a los límites del lenguaje, al esfuerzo torpe de pensar por escrito. Quizá por eso cansa tanto: porque no corregimos papeles, sino intentos, y eso siempre merece la pena.


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Autor: (Literatura) en el margen

Escritor. Profesor. Doctor.

11 pensamientos en “Nota al margen del aula #8

  1. Avatar de BDEB

    La labor que desempeñáis la considero muy importante y difícil, pero cuando a alguien le gusta su trabajo (por pesado que sea en ocasiones) y lo hace por vocación se le nota como a ti en este escrito.
    Me ha encantado.
    Saludos.

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  2. Avatar de Gali Swift

    Tale quale… Estoy igual…Y encima evalúa por competencias el resto de pruebas evaluativas que no son por escrito…

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  3. Avatar de Separata árabe

    Pensar por escrito no es sencillo sabiendo que tus palabras quedan ahí, presas en el papel. Una vez escritas, no hay vuelta atrás. El tiempo apremia y tienes que terminar. La duda se instala en tu cabeza. Entregar un examen siempre da vértigo (o a mí lo daba). La suerte está echada. Gracias a Dios, siempre hubo y habrá profesores que leen los intentos torpes de sus alumnos con afán de ayudar. Por cierto, me ha hecho gracia encontrar a alguien a quien le entran los siete males como a mí, ja,ja,ja. (Siempre pensé que era una expresión circunscrita a mi ámbito familiar).

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  4. Avatar de dovalpage

    ¡Ah, las correcciones en papel! Fíjate que yo casi las extraño. Ahora, la mayor parte de mis estudiantes lo manda todo online, por una plataforma que se llama Canvas, incluso los que toman las clases presenciales.

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  5. Avatar de Mª Ascensión

    Comparto tu opinión porque la corrección la realizas bien, estoy segura de que a muchos de tus compañeros no les sucede lo mismo. Se limitan a leer por encima o a mandar proyectos a sus alumnos haciendo el mínimo esfuerzo. Les interesa el sueldo y las vacaciones, lo de enseñar no es lo suyo. Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

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